¿Un tornillo de estrella es lo mismo que un Phillips?

Aproximadamente.

Los tornillos que nosotros llamamos común (e incorrectamente) de estrella, los inventó en USA un tal Thompson, allá por el primer tercio del siglo XX. Este vendió su diseño a un empresario, el tal Phillips, en 1935. Este es el diseño original (con alguna mejora de este último) que se conoce aún como “Phillips” y se usa extensamente en todo el mundo. Probablemente, el más habitual es el del número 2.

Hay quien aborrece los tornillos Phillips por su tendencia a que el destornillador salga por sí mismo de la cabeza del tornillo. Como dicen los programadores, eso no es un bug sino una feature. Sirve para evitar transmitir demasiada fuerza al tornillo y correr el riesgo de partirlo en el sitio. Por esto mismo, en el caso de los tornillos Phillips es esencial usarlos con el destornillador del tipo y número correcto.

Donde hay un árbol hay un bosque, y aunque el diseño que aún vende Phillips (aunque lógicamente mejorado) es el más popular, existen otros muchos tornillos y destornilladores “de estrella”, algunos anteriores a la pantente de Thompson: Los Frearson, los JIS, los Motorq…

A efectos prácticos, y hablando de ordenadores, lo más usual, de largo, es encontrar tornillos Philips del número 2. En ocasiones, del número 1 o más pequeños (sobre todo, en portátiles). A mucha distancia, podemos encontrar algún Allen (los hexagonales) o Torx (los de seis puntas). Más raramente aún, algunos como los tri-point y tri-wing (dos variaciones sobre una especie de Phillips de tres alas en vez de cuatro, los segundos de la propia Philips Screw), el pentalobe (una especie de Torx de cinco pétalos redondos que Apple ha usado en el iPhone), y poco más.

Por otra parte, la Phillips Screw Company mejoró, con los años, el diseño de Thompson y Phillips, y creó los Supadriv y los Pozidriv. Estos son similares a los Philips originales, pero las paredes son totalmente verticales. El acoplamiento entre cabeza de destornillador y cabeza de tornillo es mucho más recio, y ya no muestran tendencia a escapar al aplicar fuerza. Se reconocen porque tienen unas marcas en forma de estrella entre las cuatro alas, tanto el tornillo como el destornillador. Además de estos, mantienen en catálogo otra docena de sistemas.

Dada la creciente población de frustrados usuarios de tornillos “de estrella”, merece la pena invertir un momento en mirar detenidamente los tornillos y destornilladores de que disponemos. Asegurarnos de estar emparejando correctamente tornillo y destornillador reducirá nuestros niveles de mala leche como por ensalmo, y el momento invertido devolverá un rédito astronómico.

Por cierto. Los tornillos que usan los ya muy populares discos duros de 2,5″ (como los SSD) son M3 de 4 o 5 mm; un buen punto de partida es el estándar DIN965 (ya sustituído por uno más moderno pero aún ampliamente referido), que especifica una cabeza Philips cónica. Se pueden comprar en buenas ferreterías y por Internet en acero inoxidable, con resultados notablemente mejores que los de las aleaciones blandas habituales por doquier.