¿Debería dedicar una IP a mi web favorita, porque eso es bueno para el SEO?

No. Al menos, no si es únicamente por este motivo.

“El SEO”, en su mayoría y debido a su aplastante cuota de mercado, quiere decir en la práctica mejorar el peso que asigna el algoritmo PageRank de Google a las páginas de una web. O, coloquialmente, “mejorar el PageRank”.

Matt Cutts, destacado ingeniero de Google que trabajó allí hasta principios de 2017, escribió hace más de diez años ya un corto artículo, titulado muy expresivamente Myth busting: virtual hosts vs. dedicated IP addresses.

En este corto artículo, se remite a las explicaciones sobre cómo afecta al PageRank el uso de IPs dedicadas o compartidas de Craig Silverstein, a la sazón director de tecnología de Google (y, anecdóticamente, su primer empleado). Fue en una entrevista en Slashdot a mediados de 2003, que ya ha llovido. Concretamente, Silverstein dice que Google handles virtually hosted domains and their links just the same as domains on unique IP addresses. Continúa explicando que puede que las observaciones en contra de esta afirmación se deban a que un small percentage de proveedores configuran mal sus servicios. Dado que esta afirmación tiene casi quince años en el momento de escribir este artículo, es lícito suponer que cada vez quedan menos de esos proveedores, si es que queda alguno.

Ciertamente, existen otras razones perfectamente válidas para tener una dirección IP dedicada. Pero derivan todas ellas de otros motivos. El más frecuente, la necesidad de tener un servidor (virtual o físico) con unos determinados requisitos de sistema operativo, memoria, procesador y almacenamiento. También puede ocurrir que ciertas webs no puedan coexistir en la misma IP, porque requieran servidores muy diferentes. En fin, puede haber mil razones, algunas de ellas incluso relacionadas indirectamente con el SEO, como por ejemplo, la necesidad de optimizar la velocidad de una determinada web.

Hay mucho trabajo que hacer en una web para que se encuentre en Google, y la competencia es feroz. Especialmente, en webs que venden algo. Pero como suele suceder en la vida, las recetas que prometen beneficios concretos con explicaciones poco completas, en general, tienen poca base en que apoyarse.