¿Por qué esperar al último día para renovar el dominio y/o el alojamiento?

El coste de un alojamiento un pelín florido, con un par de dominios, puede alcanzar los 60 o 70 desayunobares al año. Con una inflación, en el momento de escribir este artículo, que ronda el 1%, cada mes que se posponga el pago de los servicios, el beneficio financiero es de algo menos de un desayunobar.

¿Y el coste? Bueno, si por cualquier cosa no se lleva a cabo la renovación a tiempo, podemos tener un par de días sin correo y sin web a nuestra empresa. A poco que pensemos en las consecuencias de un par de días sin estos servicios, nos daremos cuenta de que los costes (especialmente, los indirectos) se pueden medir en desayunobares al día.

Pero si lo renovamos el último día, conseguiremos que el pago por nuestra renovación nos compre un año entero de servicio, en vez de un año menos unos días… ¿No?

No.

Los dominios por normativa, y los alojamientos en la práctica habitual del sector, se renuevan añadiendo meses o años enteros a la fecha de caducidad. No a la fecha actual.

Supongamos que tenemos un dominio al que le faltan un par de semanas para caducar. Si lo renovamos ya, su nueva fecha de caducidad será dentro de un año mas dos semanas.

No se gana prácticamente nada renovando los servicios en el último momento; todo lo que estamos haciendo es asumir un riesgo mucho mayor que el pírrico, demasiado pequeño para poder medirse, beneficio financiero de diferir un coste de unas docenas de desayunobares durante unas semanas, todo lo más.