¿Debería cambiar de IMAP a POP?

POP es un protocolo de acceso a buzones de correo electrónico, o sea, la manera en que un ordenador se conecta a un servidor para descargarse el correo que hay allí esperando y, generalmente, borrarlo del servidor.

POP lo publicó J.K. Reynolds en 1984, en el documento técnico RFC918. Desde entonces ha visto varias revisiones, hasta la 3 que es la actual y cuya última actualización, la RFC1939, data de 1996.

POP es un protocolo sencillo, y su sencillez, junto con la posibilidad que aporta de permitir el uso de clientes de correo para humanos y no solamente para informáticos, probablemente explica su longevidad. A día de hoy, sigue viendo por parte de clientes de Tecnocrática un uso más que significativo.

Pero POP tiene sus limitaciones, nacidas de sus ventajas. No conoce el concepto de carpetas, ni está pensado particularmente para acceder con varios dispositivos al mismo buzón, cosa que hoy hacemos con la misma naturalidad con que estiramos las cervicales mientras esperamos cualquier cosa.

Así que, de lo que POP dejaba que desear, ya en 1988 Mark Crispin estaba publicando la segunda versión del protocolo IMAP, en el documento RFC1064. La cuarta, que es la actual, está descrita en el RFC1730. Volviendo a IMAP2, ya en aquel documento de 1988 se puede leer que “IMAP2 may be thought of as a functional superset of POP2”. IMAP siempre ha evolucionado para hacer todo lo que hace POP, y más. Si POP es una navaja de cortar fruta, IMAP es una navaja suiza.

Por otra parte, si bien POP3, como hemos visto, data de 1996, a IMAP se le han seguido haciendo pequeños cambios y actualizaciones: En 2003 se publicó la versión 4rev1 de IMAP (RFC3501) y la última extensión a este es de Septiembre de 2018 (RFC8474, una mejora de la eficiencia del cache).

Así la cosa, y aun sin entrar a debatir los respectivos méritos técnicos de POP vs IMAP (cosa sobre la cual hay hondonadas de bits por la red alante), ¿quién puede querer usar POP en lugar de IMAP?

Generalmente, alguien mal informado o que, simplemente, no ha invertido suficiente tiempo en entender la diferencia entre los dos protocolos. Porque, si lo hubiera hecho, nunca volvería a usar POP. Es un protocolo eficiente, longevo, sencillo… Y obsoleto.