Montando y desmontando switches Cisco de 1U, sin dolor

Nadie se sorprenderá si digo que tanto en nuestra red, como en redes de clientes que administramos, hay una cierta cantidad de switches Cisco Nexus, de varios modelos. Es una gama que tiene buenas características: funciona bien, nos ha resultado bastante fiable, y como nos conocemos ya casi todos sus juanetes, convivimos con ellos como viejos camaradas bien avenidos. Tenemos desde el humilde Nexus 3048, habitualmente usado para gestión fuera de banda, hasta los Nexus 9300 de corazón de red. En fin, muchos modelos que presentan varias cosas en común en cuanto a su hardware. De interés hoy, que todos ellos utilizan pequeñas variaciones sobre la misma caja, y todos usan los mismos anclajes.

Entre los pecadillos de diseño de estos estupendos cacharros, y que vienen de lejos (no hay más que mirar los Catalyst de 1U) está, precisamente, su montaje en rack. Tal como vienen, y llevan viniendo desde tiempos de los venerables 5010, que ya ha llovido, el asunto es el siguiente. En el lado de los puertos (lo más común es instalar los puertos en el lado caliente, o sea, lo que Cisco llama «port side exhaust»), se instalan unas orejas nada emocionantes, muy parecidas a las de cualquier otro chisme que se pueda instalar en un armario normalizado. Como son unos trastos tirando a grandes y pesados para ser de 1U, en el otro extremo disponen de anclaje para atornillar unos asideros en los que encajan unos soportes que se fijan a los pilares del lado opuesto.

Es imposible desmontar un Nexus de un armario del ancho habitual de 600 mm

Este sistema, con ser sencillo y eficaz, tiene un pequeño problema: Es imposible desmontar un Nexus de un armario bastante cargado, del ancho habitual de 600 mm. A no ser que:

  • Tenga alrededor un total de 4U más para poder librar los postes y sacarlo por el lado opuesto; o bien
  • el armario no tenga regletas de alimentación vertical, ni canaletas, ni cableado, ni ninguna otra cosa que impida sacarlo por el lado de los puertos.

El lector que tenga unas horas de vuelo en centros de datos ya estará pensando que la concurrencia de alguna de estas circunstancias es tirando a rarilla, y más de uno recordará, posiblemente en compañía de fuertes palabras, lo que le ha tocado sufrir en alguna ocasión.

El que esto escribe, viendo poco empeño por parte de Cisco en resolver el asunto, decidió hacerlo él mismo. La solución debía reunir algunos requisitos de partida:

  • Debe posibilitar meter y sacar switches sin afectar a los equipos adyacentes.
  • Que pueda instalarse en unas docenas de switches sin grandes complicaciones.
  • No debe requerir modificaciones en la caja de los Nexus.
  • Debe ser al menos igual de fiable que la solución original.
  • Por último, debe ser razonablemente económica, aunque considerando el precio de los propios switches, casi cualquier cosa lo será.

Con todo esto en mente, el siguiente paso fue invertir un rato maravilloso revolviendo en las cajas de las guías y otros rincones oscuros del almacén.

Una primera idea fue adaptar unas de las que usa Dell y que, para los servidores, resultan de lo mejor que conozco: Se instalan sin tornillos, son firmes, son fiables, fáciles de accionar, bloquean el equipo en su sitio y, aunque el precio de Dell es una barbaridad, no va a romper la banca. Pero, ¡ay! la caja de los Nexus es unos 5 milímetros más ancha que la de un servidor Dell de 1U, obedeciendo al grosor de las guías. Así que descartado.

Otra idea fue usar guías universales. Pero esto fue un descarte casi de plano. El equipo se movería bastante, podía invadir ligeramente la U de abajo, y aunque no fuera un requisito, la solución no parecía elegante. Hacía falta algo mejor.

Y ese algo mejor, sencillo, y extremadamente económico, apareció en la pila de los servidores para mandar al chatarrero.

¿Podría Cisco haber hecho esto cuando diseñaron estos chasis?

El venerable chasis de Supermicro modelo 813MT-300C (o -300CB, que es el mismo pero en negro), del cual en la pila de los trastos viejos encontré una cantidad como para hacer feliz al del reciclaje cuando venga a por ellos, utiliza unos railes (referencia de Supermicro MCP-290-00056-0N para armarios con postes hasta 670 mm, o MCP-290-00054-0N para la mayoría) sumamente sencillos, lo bastante delgados y que, perteneciendo a servidores un tanto pasados de moda, pude rescatar en avarienta abundancia por la principesca suma de cero euros.

Atornillé al switch por la parte más cercana a los puertos, la parte deslizante que en el servidor va atornillada atrás (es decir, también más cerca de los puertos). En cuanto a la parte que se atornilla al armario, la monté al revés: con la parte frontal hacia atrás, puesto que es el lado que tiene el soporte.

El primer Nexus equipado con guías deslizantes entrando en su sitio. Es un 3064, en un armario de Ateinco

Por supuesto, los agujeros de la parte que se atornilla al chasis, no coinciden con los de Supermicro; pero esto se resuelve con gran facilidad. Desde el lado de los puertos, los Nexus llevan agujeros roscados a 76,153,348 y 425 milímetros. Las dos primeras cotas, en el arcano sistema de medida imperial, son exactamente 3 y 6 pulgadas, y aunque no lo he medido, imagino que las dos últimas van referidas a la parte de atrás; de cualquier forma, la distancia entre ellas (77 milímetros) son casi exactamente 3 pulgadas (y el «casi», muy probablemente, es mi imprecisión al medir). En fin. El caso es que utilicé el primer agujero de la guía de Supermicro para coincidir con el primero del Nexus, y solo tuve que añadir otros dos, de diámetro 5 milímetros y avellanado; cosa de pocos minutos. Los tornillos que usa Cisco son M4: coherencia ante todo.

El resultado es un switch que se puede meter y sacar de su sitio sin estorbar lo que tiene por encima y por debajo, y esto puede hacerse por delante o por detrás, dependiendo de lo catastrófico del cableado del armario en cuestión y de la mala suerte con que nos regale la posición de los enchufes en la habitual regleta vertical. Todo ello, con una adaptación barata (al menos, mientras duren las guías de la pila de los trastos) y sencilla. ¿Podría Cisco haber hecho esto cuando diseñaron estos chasis? La verdad es que por ese precio, uno habría esperado unas guías por lo menos de una calidad similar a la de un servidor Dell o HP, que habitualmente cuestan una fracción de lo que cuestan estos equipos. Pero las decisiones de diseño de una empresa de ese tamaño son frecuentemente misteriosas, y no me extrañaría que algún Dilbert hubiera dicho algo parecido hace años, solo para que su jefe cómodamente instalado en su nivel de Peter rechazara la idea por excesivamente costosa.